jueves, 14 de mayo de 2015

Fátima: una visión de conjunto




Plinio Corrêa de Oliveira
Extraído de Catolicismo, nº 197, mayo de 1967 (*)

Tal vez les resulte útil a los lectores un análisis suscinto de los múltiples aspectos que las importantes manifestaciones de la Santísima Virgen en Fátima contienen.
1. Presupuestos y líneas generales de las apariciones
Para entender el conjunto de visiones y comunicaciones con que Lucía, Francisco y Jacinta fueron favorecidos, hay que tener en cuenta, ante todo, la doctrina católica sobre la comunión de los santos. Las oraciones y méritos de una persona pueden beneficiar a otra. De este modo, es lógico que las oraciones, los sacrificios y el holocausto de su propia vida ofrecidos por los tres niños, máxime después de haber sido beneficiados espiritualmente por las apariciones de la Reina de todos los Santos, pueden aprovechar a un gran número de almas e incluso a naciones enteras.
Nuestra Señora vino, pues, a pedirle oraciones y sacrificios a los tres. A Jacinta y a Francisco les pidió también el holocausto de su vida, ofreciéndose en el carácter de víctimas expiatorias por los pecados de los hombres. A Lucía le pidió que se quedara en este mundo para el cumplimiento de una misión de la que hablaremos enseguida.
2. La mediación universal de María Santísima
Otra noción preliminar para la comprensión de los acontecimientos de Fátima es la de la mediación universal de María Santísima. Ella actúa —por libre voluntad de Dios—  como Medianera suprema y necesaria entre el Redentor ofendido y la humanidad pecadora. Por otro lado, es una Medianera que siempre es oída y, como tal, ejerce una verdadera dirección sobre los acontecimientos. Es una Medianera regia, que será glorificada con la victoria de su Corazón maternal, lo que constituirá la más alta expresión de la victoria del propio Dios.
3. En Fátima, Nuestra Señora no habló sólo para Portugal  sino para el mundo entero
Hablándole a los pequeños pastores, Nuestra Señora quiso dirigirse al mundo entero, exhortando a todos los hombres a la oración, a la penitencia y a la enmienda de vida. De modo especial le habló al Papa y a la Sagrada Jerarquía, pidiéndoles la consagración de Rusia a su Corazón Purísimo.
4. La situación sumamente calamitosa del mundo en nuestros días
La Madre de Dios hizo estos pedidos frente a la situación religiosa en que se encontraba el mundo en la época de las apariciones, es decir, en 1917.
Nuestra Señora señaló dicha situación como sumamente calamitosa. La impiedad y la impureza habían dominado la tierra a tal punto que, para castigar a los hombres, había estallado una verdadera hecatombe, que fue la Primera Guerra Mundial. Esa conflagración terminaría en breve y los pecadores tendrían tiempo para corregirse, atendiendo el pedido de Fátima.
Si ese pedido fuese atendido, la humanidad conocería la paz. En caso de no ser atendido, vendría otra guerra, aun más terrible.
Y, en caso de que el mundo permaneciera sordo a la voz de su Reina, una suprema hecatombe de raíz ideológica y de proporción universal, incluyendo una grave persecución religiosa, afligiría a todos los hombres, causando grandes sufrimientos al Romano Pontífice: Rusia esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia... El Santo Padre tendrá mucho que sufrir.
5. Después de una suprema hecatombe de raíz ideológica y de proporción universal, vendrá el Reino de María
Quebrada así, a lo largo de toda una cadena de calamidades, la dura cerviz de la humanidad contemporánea, habrá una gran conversión de almas. Esa conversión será específicamente una victoria del Corazón Purísimo de la Madre de Dios: «Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará... » Será el reinado de María sobre los hombres.
6. La meditación de los tormentos eternos es eficaz y adecuada para los hombres de este siglo
Con la intención de incitar con mayor eficacia a la humanidad a acoger ese mensaje, Nuestra Señora le hizo ver a sus tres confidentes las almas condenadas al infierno; cuadro trágico descripto por ellos de modo admirable, y apropiado para reconducir a la virtud a los pecadores endurecidos. Esa visión lúgubre muestra a las claras cómo se equivocan profundamente quienes afirman que la meditación sobre los tormentos eternos es inadecuada para los hombres de este siglo.
7. Pruebas de la autenticidad del Mensaje de Fátima
Con el fin de probar la realidad de las apariciones, y por lo tanto la autenticidad del mensaje, la Virgen dispuso tres tipos de acontecimientos:
a) La afluencia de un gran número de espectadores en el momento en que Ella se dirigía a los videntes.
Aunque sólo ellos fuesen los destinatarios inmediatos del mensaje, los circunstantes, valiéndose de la penetración psicológica común, podían cerciorarse de que los tres niños no mentían ni eran objeto de una ilusión al afirmar que estaban en contacto con Nuestra Señora, sino que realmente oían y hablaban con un ser invisible para los demás.
b) El prodigio de las transformaciones cromáticas y de los movimientos del sol.
Ese prodigio se hizo ver en una zona mucho mayor que el lugar de las apariciones, al punto de no poder ser explicado como un fenómeno de sugestión colectiva (sumamente difícil de ocurrir, dicho sea de paso, con las 50 a 70 mil personas que se hallaban en Cova de Iría)
c) Se confirmó la profecía de que poco después de las apariciones de Fátima la Primera Guerra Mundial acabaría; como se confirmó también la profecía de que, si la humanidad no se enmendara, otra guerra mundial estallaría. La luz extraordinaria que iluminó los cielos de Europa antes de la segunda conflagración fue un hecho que se observó en varios países y fue conocido en todo el mundo. La Señora había prevenido a los videntes de que esa sería la señal del castigo inminente. Y el castigo vino enseguida.
d) La previsión del castigo supremo, que es la difusión del comunismo, comenzó a realizarse poco después de las apariciones. La Santísima Virgen -es importante notarlo- anunció que Rusia esparciría sus errores por el mundo. Pero cuando esa profecía fue hecha —13 de julio de 1917—, la expresión era poco menos que  ininteligible.
En efecto, el zarismo apenas acababa de caer y de ser substituido por el régimen burgués de Kerensky, y no había medios de saber cuáles serían esos errores rusos, pues evidentemente no se trataba de la difusión de la religión greco-cismática, momificada y privada de toda fuerza de expansión. De este modo, la ascensión de los marxistas al poder en la infeliz Rusia, en noviembre de 1917, fue, sin duda alguna, el elocuente comienzo de la confirmación de la profecía.
Enseguida, el Partido Comunista ruso inició la propagación mundial de sus errores, lo que acentuó aún más la coincidencia entre lo que la Virgen había anunciado y el curso de los acontecimientos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la expansión comunista se acentuó mucho más todavía, porque numerosas naciones, subyugadas mediante el fraude y la fuerza, cayeron bajo el dominio soviético. Rusia se convirtió así en un peligro mundial.
8. Las dos familias de almas del mundo contemporáneo
Ante estas afirmaciones de gravedad apocalíptica cabe hacer una observación. El mundo de hoy se va dividiendo cada vez más en dos familias de almas. Una de ellas considera que la humanidad es presa de una cadena de errores e iniquidades que comenzaron en la esfera religiosa y cultural con el Humanismo, el Renacimiento y la Pseudo-Reforma protestante.
Dichos errores se agravaron con el iluminismo y el racionalismo, y culminaron en la esfera política con la Revolución Francesa. Del terreno político pasaron al campo social y económico, en el siglo XIX, con el socialismo utópico y con el socialismo denominado científico.
Con el advenimiento del comunismo en Rusia comenzó a verificarse la transposición, paulatina pero maciza, de todo ese montón de errores al orden concreto de los hechos, naciendo de ahí el imperio comunista, moloch que se extendía desde el corazón de Alemania hasta Vietnam.
Al mismo tiempo, sobre todo a partir de la I Guerra Mundial, la moralidad comenzó a declinar con espantosa rapidez en Occidente, preparándolo para la capitulación ante la más audaz expresión doctrinal e institucional de la amoralidad, que es el comunismo (ya sea bajo la forma de capitalismo de Estado —hoy aparentemente en vías de extinción— ya sea bajo la nueva y ladina versión autogestionaria).
Para las incontables almas de todos los estados y condiciones de vida y naciones, que comparten este modo de pensar, el mensaje de Fátima es de lo más coherente que hay con la doctrina católica y con la realidad de los hechos.
Existe también otra familia de almas, para la cual los problemas del mundo contemporáneo tienen poca o ninguna relación con la inmoralidad y la impiedad (considerada como un desvío culpable de la inteligencia). Estos nacen exclusivamente de involuntarios equívocos que una buena difusión doctrinaria y un conocimiento objetivo de la realidad pueden disipar. Esos equívocos resultan, además, de carencias económicas; son hijos del hambre, que desaparecerán cuando en el mundo no haya más hambre, y no antes.
Con el auxilio de la ciencia y de la técnica –piensan-, la crisis de la humanidad se resolverá. Más aún, al no tener el factor culpa como fondo de cuadro de las catástrofes y de los peligros en medio de los cuales nos debatimos, la noción de un castigo universal se vuelve incomprensible. Tanto más dado que, para esta familia de almas, el comunismo no es intrínsecamente malo, y resulta posible establecer con él acomodaciones que eviten persecuciones incómodas.
Por amor a la brevedad, esta descripción de las dos familias de almas esquematiza un tanto el panorama. Entre una y otra hay muchas gamas. No es nuestra intención retratarlas aquí. Las corrientes intermedias tendrán mayor o menor facilidad para comprender el mensaje de Fátima, según estén más próximas a un polo o al otro. Fátima es pues, en ese sentido, un verdadero divisor de aguas para las mentalidades contemporáneas.
De todas formas, con excepción de la parte mantenida aún en secreto, los pedidos, amonestaciones y profecías de Cova de Iría (todos con mero carácter de revelaciones particulares, es verdad...), han sido expresados y se van confirmando ampliamente. A los escépticos les decimos: Qui vivra verra... (Quien viva lo verá ...).
9. No se ha correspondido al Mensaje de Fátima
¿Se cumplirán los acontecimientos previstos en Fátima que aún no se han cumplido? Es lo que la humanidad contemporánea se pregunta. En principio, no hay cómo dudar de ello, pues una parte de las profecías ya se ha realizado con impresionante precisión, lo que prueba su carácter sobrenatural. Y, probado ese carácter, no se puede poner en duda que el mensaje celestial se cumpla hasta el fin.
Alguien podría objetar que las profecías del 13 de julio de 1917 tienen cariz condicional. Que ellas se realizarán en el caso de que el Papa y los Obispos (en unión con él) no hagan la consagración de Rusia y del mundo al Inmaculado Corazón de María.
En Cova de Iría Nuestra Señora formuló dos condiciones, ambas indispensables para que se aparten los castigos con los que Ella nos amenazó.
Una de esas condiciones era la consagración antedicha. Admitamos que haya sido realizada según el pedido de la Santísima Virgen. Falta la segunda condición: la divulgación de la práctica de la comunión reparadora de los cinco primeros sábados. Nos parece evidente que esa devoción no se ha propagado hasta hoy por todo el orbe católico en la medida deseada por la Madre de Dios.
Y hay aún otra condición, implícita en el mensaje, pero también indispensable: es la victoria del mundo sobre las mil formas de impiedad y de impureza que lo vienen dominando. Todo indica que esa victoria no ha sido alcanzada y que, por el contrario, nos acercamos cada vez más al paroxismo en esa materia. Así, un cambio de rumbo de la humanidad se va haciendo cada vez más improbable; y a medida que caminamos hacia ese paroxismo, más probables se hacen los castigos...
Cabe hacer aquí una observación. Y es que, de no verse así las cosas, el mensaje de Fátima se tornaría absurdo. Pues si Nuestra Señora afirmó en 1917 que los pecados del mundo habían llegado a un grado tal que clamaban por el castigo de Dios, no parece lógico creer en el presente que ese castigo no venga, después de que esos pecados han continuado creciendo desde 1917 hasta nuestros días y el mundo se ha rehusado, obstinadamente y hasta el fin, a hacer caso a lo dicho en Fátima. Sería lo mismo que si, ante las amenazas del profeta, Nínive no hubiese hecho penitencia, y a pesar de su impenitencia las amenazas no se hubieran realizado.
Más aún, la misma consagración pedida por Nuestra Señora no tendrá el efecto de apartar el castigo si el género humano sigue aferrándose cada vez más a la impiedad y al pecado, pues mientras eso sea así, la consagración estaría como incompleta y desprovista de contenido real.
En síntesis, puesto que no se operó en el mundo la inmensa transformación espiritual pedida en Cova de Iría, vamos caminando cada vez más hacia el abismo. Y, a medida que caminamos, esa transformación se va haciendo más improbable.
10. Los resplandores sacrales de la aurora del Reino de María
Al concluir estas reflexiones, conviene que nuestro espíritu se detenga en la consideración de las últimas perspectivas del mensaje de Fátima.
Más allá de la tristeza y de los castigos sumamente probables hacia los cuales nos dirigimos, nos esperan los resplandores sacrales de la aurora del Reino de María: Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. Es la perspectiva grandiosa de la victoria universal del Corazón regio y materno de la Santísima Virgen. Es una promesa tranquilizante, atrayente y, sobre todo, majestuosa y entusiasmante.
Para evitar el castigo en la exigua medida en que es evitable; para obtener la conversión de los hombres en la modesta medida en que, según la economía común de la gracia, es aún obtenible antes del castigo; para apresurar cuanto sea posible la aurora bendita del Reino de María; y para ayudamos a caminar en medio de las hecatombes que tan gravemente nos amenazan, ¿qué podemos hacer? Nuestra Señora nos lo indica: que nos enfervoricemos en la devoción a Ella, en la oración y en la penitencia.
Para estimulamos a rezar, en la última aparición Nuestra Señora se fue revistiendo sucesivamente de los atributos propios de las advocaciones de Reina del Santísimo Rosario, de Madre Dolorosa y de Nuestra Señora del Carmen, indicándonos cuán grato le es ser conocida, amada y venerada de esa manera.
Igualmente, la Virgen de Fátima insistió de modo muy especial en la devoción a su Inmaculado Corazón. Ella se refirió siete veces a su Corazón en sus mensajes (y Nuestro Señor, nueve).
Así, el valor teológico de la devoción al Inmaculado Corazón de María, por lo demás ya tan comprobado, encuentra en Fátima una impresionante corroboración. Por otro lado, la insistencia de la Santísima Virgen prueba hasta la saciedad que esa devoción es eminentísimamente oportuna.
Por lo tanto, quien toma en serio las revelaciones de Fátima debe hacer de la devoción al Corazón Purísimo de María uno de los más altos objetivos de la verdadera piedad. 


 Cfr. "Fátima en una visión de conjunto" reproducida por El Perú necesita de Fátima
site pliniocorreadeoliveira.info
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MASIVO APOYO DE CATOLICOS A LA FILIAL SUPLICA A S.S. EL PAPA FRANCISCO I SOBRE EL FUTURO DE LA FAMILIA
Según informa el site Filial Súplica, hoy, 14 de mayo de 2015, llevamos reunidas 230.921 firmas.
Agradecemos a la Ssma. Virgen este resultado e invitamos a todos a redoblar esfuerzos en la recolección de firmas (ver entradas anteriores en Bastión del Norte). 

http://filialsuplicapapa.org/

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